

Es un "envío" (misión) personal y eclesial (a cada uno y a todos los católicos), para compartir el evangelio con cada persona, empezando por los que se han alejado de la comunidad de la Iglesia.
La Misión Continental tiene dos objetivos:
1.- Implorar un nuevo Pentecostés, de modo que el Espíritu Santo despierte en la Iglesia de América Latina y el Caribe un vigoroso espíritu misionero, y la Iglesia viva en misión permanente.
2.- Entregarle al pueblo de Dios toda la riqueza de las orientaciones pastorales, de la pedagogía y del espíritu de Aparecida, no sólo de manera intelectual, sino también como una experiencia profunda del don de Dios recibido.
