

Es un ministerio extraordinario que da la iglesia para servicio del pueblo.
Su misión es la de llevar la Sagrada Comunión a los enfermos y a los ancianos, para que nadie se vea privado de este gran don; la de participar de manera integral en alguna actividad pastoral: Litúrgica (Celebración del culto), Profética (Anunciar la palabra de Dios) o Social. (Practicar la caridad); la de colaborar con el sacerdote, en la distribución de la Sagrada Comunión, cuando así, se le requiera, en las Misas de su Parroquia; y la de distribuir la Sagrada Comunión, cuando falte el Ministro Ordinario (Obispo, Presbítero o diácono), de acuerdo con el Ritual de la Comunión fuera de la Misa
